Aprendiendo en sistemas
Para que los futuros adultos tengan la capacidad de pensar, diseñar, crear y soñar en sistemas, deben ser expuestos desde muy jóvenes al pensamiento sistémico. La complejidad del pensamiento en sistemas debe crecer, a través del tiempo, en la memoria de larga duración del niño y debe ser combinado con una riqueza emocional en el aprendizaje, que se logra a través de la magia y el encanto de los cuentos; de esta manera, se genera la sinergia que requiere un proceso de crecimiento integral.
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La complejidad, en este contexto, implica una abundancia de capacidades y de crecimiento que empieza con diversión, suspenso y sorpresa, generados por los cuentos que escuchan y analizan a temprana edad. Los sistemas agrícolas y de manufactura diseñados por ZERI, ofrecen maravillosos ejemplos de atracción emocional y exponen la belleza de los sistemas abiertos.
Si compartimos cuentos de sistemas con niños, de una manera apropiada a su edad, el concepto crítico se vuelve parte de su memoria de larga duración. El niño puede empezar a ver, soñar, visionar y diseñar eventualmente en sistemas. Y cuando un estudiante tiene una intuición de un contexto más amplio, el aprendizaje de las herramientas específicas, conceptos y principios, se vuelve más real y llama la atención del estudiante. Los estudiantes empezarán a construir historias que integren temas de ética, economía, biología y matemáticas; y, estarán listos para aprender estas disciplinas, que hoy en día son para ellos aburridas, irrelevantes y tomadas como sujetos aislados.
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